Garrovillas Siglo XIX
Traemos a estas páginas algunos acontecimientos de nuestra historia local acaecidos durante el convulso siglo XIX. Los hechos descritos fueron narrados por Moisés Marcos De Sande en el diario Extremadura, el día 14 de febrero de 1948. Los sucesos se refieren, en primer lugar, al levantamiento que el 28 de septiembre de 1868 protagonizaron los generales Prim, Serrano y Topete contra el gobierno de la reina Isabel II. Se hace mención a la batalla del Puente de Alcolea (Córdoba) en la que las tropas revolucionarias, al mando del general Serrano, vencieron a las de Isabel II, mandadas éstas por el marqués de Novaliches. Este suceso supuso el derrocamiento de Isabel II, que hubo de marchar al exilio. Se describe también el período caótico que siguió (1873-1874), al cual tuvo que hacer frente la joven República (instaurada en 1873) Alguno de los sucesos más importantes sería la Guerra Carlista en el Norte, con la que Carlos VII pretendía subir al trono; el gobierno de la República haría levas entre la población para luchar en este frente y sofocar así al carlismo. Los hechos narrados constituyen un importante documento sobre nuestra historia local, máxime cuando se abordan hechos de éste siglo, menos estudiado y conocido en nuestro pueblo:
General Juan Prim
"El 28 de septiembre de 1869 los generales Prim, Serrano y Topete promovieron la guerra civil, dándose la batalla del Puente de Alcolea, recibiendo el general Novaliches, que mandaba las fuerzas gubernamentales, una herida en el maxilar inferior que le llevó parte de la lengua. En dicha lid tomaron parte muchos garrovillanos, muriendo Felipe, apodado el guarda. Se formó la Junta Revolucionaria en este pueblo presidida por don Regino Macías Crespo, y para conmemorar tan fausto hecho celebró fiestas populares y se lidió un toro cuya carne se repartió entre los pobres. Dicha Junta destituyó al Ayuntamiento o Corporación municipal, nombrando otra presidida por mi abuelo Manuel Marcos, que rebajó los artículos estancados, etc. etc.
Se formaron en el pueblo tres partidos: el liberal, presidido por don Paulo García Cano; el carlista, por don Juan de Granda, apodado Pata de Palo, a consecuencia de la pierna de madera que tenía en sustitución de la que se le amputó, resultado de las heridas que recibió en la guerra; y el Republicano, por Regino Macías Crespo.
Ya en su apogeo civil (1873 y 1874) se hicieron tres quintas; la última se le llamó la del Arrebañón, que abarcaba a todos los mozos de 22 a 35 años no casados civilmente, y permitiéndose la redención en metálico por 2.500 pesetas y era tal el pánico que despertaron los partes diarios de guerra, que muchas familias vendieron sus fincas para librar a sus hijos.
El 5 de agosto de 1874, habiéndose dicho que tres mozos de la tercera quinta quedarían de guarnición en sus respectivas provincias, lo que no se cumplió por habérselos mandado a las Vascongadas, donde más empeñada estaba la guerra para cubrir bajas; ocurrió el siguiente suceso local: Los ánimos se exacerbaron porque corrió la voz de que una partida de Carlistas entraría en Garrovillas a primeras horas de la noche. Las gentes corrían por las calles, dando vivas a la República; otros A Carlos VII, y otros ¡Abajo las quintas! no siendo menos las mujeres las que tomaron parte en el tumulto. El alcalde reunió en magna asamblea a las fuerzas vivas acordándose, unos salir a los carlistas al Cerro de San Juan, y otros esperarles parapetados en las casas, repartiéndose municiones y armas, quedando en el Ayuntamiento una partida de 40 hombres armados dirigidos por el alcalde, y colocándose centinelas en los sitios estratégicos. Avisose de la llegada de los carlistas y cundió el pánico. Acudieron al Ayuntamiento y armados marcharon al Cerro de San Juan. Al grito de ¡Quién vive!, contestaron con una descarga cerrada resultando herido Pedro Rubio, continuando con tesón la batalla.
Isabel II
Capitaneaba la partida carlista un hojalatero de Cáceres apodado Cuquilis y los carlistas garrovillanos engrosaron por haber cundido la voz de que pretendían anular la venta de Los Baldíos y otros que pretendían, aprovechándose del tumulto, robar las casas de Tía Mariquita la de Roque, Manuel Marto, que eran casas adineradas y la de Martín Rivero, apodado Rabón, donde se guardaban los fondos de la Administración de Consumos. Apenas sonaron las primeras descargas huyeron despavoridos, los de uno y otro bando, metiéndose en sus casas muertos de espanto. Entre los heridos del partido carlista figuró Bernardo Módenes, maestro de niños sin escuelas, y el miedo que recibió le ocasionó la muerte según opinión popular. La noche del suceso y días después se hicieron detenciones, y como consecuencia muchas enemistades que duraron mucho tiempo, no pudiéndose encontrar los de distinto partido sin insultarse.” [1]
La Correspondencia de España, diario universal de noticas, recogerá algunos datos de estos violentos sucesos el día 12 de agosto: “El cabecilla Hurtado (apodado) Cuquili, que ha vuelto à formar una partida en Cáceres, parece que entró en Garrovillas, y desde allí se dirigió hacia Brozas. En este punto ha habido una colisión que fué posteriormente sofocada.” [2]
José María Velaz ®
[1] Ver Motivos extremeños. Garrovillas. Recuerdos del tiempo Viejo, en Diario Extremadura, 14 de febrero de 1948, cuyo autor es Moisés Marcos De Sande. El artículo ya fue publicado por nosotros en la revista Alconétar en el número 208. Marzo de 2002.
[2] La Correspondencia de España(Diario Universal de Noticias) Año XXV. Nº 6098. Madrid, 12 de agosto de 1874.
