Domingo Pascual, Maria Pizarro y sus hijas en la feria.
Evocación de la
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Feria de San Mateo
De las tres ferias celebradas en Garrovillas de Alconétar en el pasado, fue la de San Mateo la que más renombre alcanzó a nivel nacional, concurriendo a ella tratantes de ganado de las provincias de Salamanca y Badajoz, entre otros. Una de las respuestas dadas al Interrogatorio de la Real Audiencia, en 1791, dice así:
“En esta villa hay dos ferias, la una por Santiago el Mayor, que suele durar dos días y en ella se ferian aperos de labor y concurren algunas tiendas; la otra en el dia de San Mateo, en que sucede lo mismo y además concurre algún ganado de cerda.”
De esta respuesta se deduce la escasa importancia, a finales del siglo XVIII, de este mercado y la presencia en él de un escaso número de cabezas de ganado de cerda, que con el tiempo llegará a ser considerable, según veremos.
La feria de San Mateo figura ya en el Almanaque literario e ilustrado de 1873, como una de las principales ferias de España.
En 1892 las revistas nacionales especializadas en el sector agropecuario, al hacer un balance de lo que habían supuesto en el año las diversas ferias nacionales, señalan una concurrencia de ganado porcino de 14.000 cabezas en la feria de San Mateo de Garrovillas, citando asimismo la “animación” de la de Galisteo, no así la de Arroyo del Puerco. Otras ferias extremeñas, como la de Miajadas, con una venta de 18.000 cabezas de ganado vacuno, es considerada “excelente”.
