PLAZA MAYOR
Conjunto arquitectónico excepcional, la Plaza Mayor de Garrovillas de Alconétar constituye un ejemplo de arquitectura rural en la alta Edad Media. Las edificaciones más antiguas pertenecen al siglo XV, con soportales y solanas bajo arcos de ladrillo en medio punto que apean sobre columnas de granito. Sobre la horizontal de los tejados se yerguen las monumentales chimeneas.
En los siglos XVI y XVII se levantarían el resto de casa que conforman hoy el perímetro de la Plaza, presentando éstas, al igual que las anteriores, sus fachadas encaladas. A la centuria seiscentista corresponderían las carnicerías levantadas por D. Luís Enríquez de Guzmán en 1674. Derribadas éstas, su lugar lo ocupan hoy un Corral de Comedias, levantado a semejanza del de Almagro. El resto de las edificaciones corresponden al s. XIX.
Destaca también en la Plaza la Casa Palacio de los Condes de Alba de Aliste (ss .XIV-XV), señores en el pasado de la villa. Hoy es Hospedería de Turismo. El visitante podrá perderse, si lo desea, por las calles aledañas a la Plaza cuyos nombres evocan pretéritos y descubren la vieja nomenclatura gremial de la Edad Media: Seis Rejas, Juderías, Noria Vieja, Ollerías, Espaderos. En ellas encontrará también algún que otro ejemplo de la impronta que dejó el ladrillo mudéjar.
Texto: José María Velaz®
IGLESIA DE SAN PEDRO
Edificio construido en sillería granítica en su mayor parte durante el siglo XV. Es de estilo gótico y consta de tres naves y cabecera ochavada. De sus tres portadas la más notable es la de la Epístola, del siglo XIV, decorada con motivos vegetales y escudos de los señores de la villa, que flanquean el jarrón de azucenas de la Virgen. El Retablo Mayor, renacentista, combina pinturas y tallas. Se asienta sobre un banco que decora sus frentes con azulejos atribuidos a J. Floris.
Templo de tres naves de esbeltas proporciones y cabecera ochavada. La fábrica, de sólida construcción, de piedra sillar bien labrada, se cubre con bóvedas de crucería. En la cabecera del templo se encuentra el retablo mayor, obra del siglo XVI, con columnas abalaustradas y grutescos, que combina bellas pinturas y tallas. Éste apoya sobre un banco cuyos frentes se recubren de azulejos de gran calidad fechados en 1559 y atribuidos por G. Blanco a Jan Floris. Entre las obras de arte mueble destacan el denominado Cristo de las Injurias de finales del s. XV o principios del s. XVI y una Virgen de mediados del s. XVIII del escultor pacense Francisco Ruiz Amaya.
Texto: José María Velaz ®
IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN
Comenzada a construir hacia 1492 sobre trazas de Francisco González, maestro de Plasencia, la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación consta de una sola y airosa nave cubierta con bóvedas de crucería. La capilla mayor es obra posterior, del siglo XVIII, cubierta con gran bóveda semiesférica sobre pechinas.
Según costa documentalmente en 1.525 el maestro Enrique Egas, pudo haber supervisado las obras de la fábrica. Al exterior destacan sus bellas portadas. La de los pies se abre en un gran vano abocinado decorado con bolas y enmarcado entre vistosos pilares mortidos. Es obra de principios del siglo XVI y su autor el maestro garrovillano Gonzalo de la Vega. Similar, la portada del Evangelio, aparece trasdosada en arco conopial y coronada por hornacina que alberga la bella imagen gótica de la Virgen de las Nieves.
En el interior destaca el retablo mayor, gran máquina de traza clasicista realizada en el siglo XVII por el escultor alcantarino Sebastián de Paz. Atesora también este templo un órgano, probablemente de los más antiguos vivos de España y quizás de Europa, adquirido en 1667 por la Cofradía del Santo Rosario. Fue construido, según C. Solís, por el italiano Horacio Fabri hacia 1595.
Otra pieza de arte mueble dentro del templo digna de destacar es el retablo de la Virgen de la Merced, sin policromar, debido a la mano del maestro garrovillano Juan Grande de Vegas. En sendos retablos, también sin dorar, se veneran las tallas de buena factura de San Francisco de Asís y de San Antonio de Padua.
Texto: José María Velaz ®
CONVENTO SAN ANTONIO DE PADUA
Fundado en 1476, por los primeros Condes de Alba de Aliste, señores de la villa, el convento franciscano de San Antonio presenta un bello templo de una sola nave con cubierta con bóvedas de crucería apoyadas sobre ménsulas ornadas con angelotes. La capilla mayor se cubre con bella bóveda de crucería formadas por estructura de terceletes y un círculo de combados.
En la iglesia se encuentran los sepulcros de los primeros condes de Alba de Aliste, don Enrique Enríquez de Mendoza y doña María Teresa de Guzmán (s. XV) así como los enterramientos de noveno conde de Alba de Aliste, don Luis Enríquez de Guzmán y su esposa doña Hipólita de Córdoba y Cardona (s. XVII). A este personaje, virrey de Nueva España y de la reedificación y ornato del Convento (1661)
En el lado del Evangelio se abre la sacristía erigida probablemente hacia 1668. El claustro, de estilo renacentista, consta de dos pisos. El inferior presenta arcos de medio punto que voltean sobre recios pilares de sección cuadrada; el superior tiene columnas toscanas sobre altos plintos que sostienen un fino entablamento. En torno al claustro se abren distintas dependencias usadas en su día por la comunidad, así, en la parte oeste se abren las celdas de los frailes, en cuyas paredes exteriores podemos aún contemplar varias pinturas que representan las efigies de santos franciscanos.
El proceso desamortizador el siglo XIX llevó a este conjunto arquitectónico al lamentable estado en el que hoy se encuentra. Sus imágenes sagradas y demás bienes muebles fueron repartidos entre las parroquias de la villa y el Convento de Nuestra Señora de Salud.
Texto: José María Velaz®
TORRE DE FLORIPES
Bajo las aguas del Embalse de Alcántara se encuentra el Castillo de Floripes, sobresaliendo de él su Torre del Homenaje. Fortaleza construida por los romanos sobre los restos de un castro celta, fue posteriormente reconstruida por árabes y cristianos, gestionándola la Orden de los Templarios. Sobre esta torre se han contado y cantado hermosas leyendas, en ella se custodió el mantel de La Última Cena, preciada reliquia que se encuentra actualmente en la Catedral de Coria.
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